Algunos perros han sido abandonados porque sus dueños se cansaron de ellos, hubo problemas familiares, se fueron a vivir a otro lugar, enfermaron o murieron. Pero muchos otros fueron maltratados, desatendidos o encadenados durante largos periodos de tiempo. La gran mayoría de los abandonos tiene un denominador común: sus propietarios anteriores no habían pensado seriamente sobre la responsabilidad que conlleva tener un perro.
Casi todos los perros que se encuentran en los albergues de animales pueden ser reeducados con éxito. Sobre todo, si el nuevo propietario tiene experiencia o está dispuesto a dedicar a su nueva mascota el tiempo o la paciencia que requiera. Siempre se debe comunicar al personal del centro qué clase de perro se desea tener y el tipo de vida que se lleva, matizando aspectos como en qué tipo de vivienda resides, edad del can que deseas, si convive otra mascota en el hogar, edad de los miembros de la familia, el tiempo libre disponible, etc.
Lo ideal sería visitar al perro elegido en el centro de adopción y llevarlo a dar un pequeño paseo para acostumbrarnos a él y para que él se acostumbre a nosotros. Si todo el mundo pensara en estos aspectos tan importantes antes de adoptar, habría más adopciones felices y menos perros abandonados en el mundo.
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